Hasta luego abuela, ya sabes que te quiero.
Diciembre 18th, 2008 por alex
Hace más de un año que no escribo en este blog, la verdad es que no tenía nada que decir.
He disfrutado de muchas cosas en estos meses. Mi niño es todo un hombrecito, Vero y yo parece que por fin hemos encontrado estabilidad personal y laboral además de alegrias e ilusiones compartidas, mi padre se ha jubilado, he vuelto a cambiar de trabajo (espero quedarme muchos años en este) y no me faltan amigos y compañeros con los que compartir mi tiempo libre.
Pero nada de eso puede devolverme a mi abuela.
Hace dos días, este lunes, la abuela se fue, ojalá que allá donde esté mi abuelo y así vuelvan a estar juntos. Al menos eso quiero pensar, eso es lo que ella quería.
Los que nos quedamos aquí y hemos vivido con ella todavía no nos podemos creer que ya no esté. Era de esas personas únicas, de las que son el centro de todo en una casa… y yo era su preferido.
Tal vez por eso fui el último en verla con vida, tal vez me esperó, tal vez solo fue una casualidad, pero al día siguiente al llegar al trabajo sabía que algo no iba bien, y al rato sonó el teléfono. La abuela ya no estaba, no volvería a llamarme chorra de oro, o a darme con el bastón, no volvería a pedirme más besos, pero sobre todo no volvería a ver esos ojos tan llenos de fuerza.
Una parte del niño que hay en mi se ha ido con ella, para acompañarla en su viaje, para que no esté sola nunca. Y es hoy, una vez he superado el cansancio de estos días cuando puedo reflexionar sobre lo triste que me ha dejado su marcha. El vació es inmenso, indescriptible.
Atrás queda el dinero debajo de la mesa para que me comprara un tebeo a escondidas de mi madre, las noches en las que de pequeño se metía en mi cama para que no tuviera miedo, o el zumo de naranja que concienzudamente me hacía todos lo días para que no callera enfermo. Esa era mi abuela.
No es necesario que escriba sobre la suerte que he tenido en mi vida al tener dos madres, todo el que me conoce sabe lo mucho que le debo a mi abuela, y también saben que tengo más de ella en mi forma de ser que de mis propios padres.
Espero que eso signifique que una parte de ella vive en mi.
Hasta luego abuela, dale un beso al abuelo de mi parte, ya sabes que te quiero.







