Y llego el día, allí estábamos, los tres perrancanos.
Luis “curvacerrada” (Honda CBF 250), Guille “arcenescalientes” (Yamaha YBR 125) y el que suscribe, Alex “nomefrenesquemecaigo” (Yamaha YZF R125).
Después de un intervalo de media hora esperando a Asterix, decidimos salir del Cerro de los Ángeles con la idea de llegar a Chinchón a media mañana.
Sin apenas tráfico y con curvas poco pronunciadas, los perrancanos nos animábamos a medida que las gomas se calentaban. En esas estábamos cuando en una curva a izquierdas y cuando ya enfilaba la recta, miro al retrovisor y veo al Guille levantando polvo por el arcen. Ay ay ay, que se me pira, pienso yo, pero sale como un campeón del trance y hace un gesto que yo entendí como que fuéramos más tranquis.
Unos kilómetros más y ya estábamos enfilando la recta que nos lleva hacia los Kars, pero esa no fue nuestra primera parada, si no que dejamos que Guille se pusiera delante e hiciera los honores de nuestra entrada a Chinchón.
A Luis se le veía con ansia, su CBF le pedía más y por respetarnos tenía que controlar el puño constantemente.
Empezamos a subir el pequeño puerto y tanto la rubia como yo estamos de acuerdo en que Guille hizo una gran subida y una mejor bajada. El cacho perro estuvo a la altura desde el principio y ya en Chinchón decidimos tomarnos unas cervecitas para celebrarlo.
Bueno, pues ya era hora de batirnos el cobre en los kars y para ello nos fuimos a los circuitos Montoya (no quiero rimas fáciles).
Nos refrescamos antes con otra birrita y volvimos a enfundarnos los cascos previa apuesta. Quien pierda deberá de ofrecernos su culito virgen a los otros dos por correo y con copia a nuestros conocidos habituales.
En fin, cosas de Luis… y como siempre pierde las apuestas pues no nos costó aceptar el reto.
A todo esto hay que decir que Guille partía en clara desventaja ya que era la primera vez que pilotaba en este circuito, eso y que es una gacelita.
Una vez montados en los cacharros hablamos de dar una vuelta de reconocimiento, así que salí yo primero, Guille detrás y después la rubia. Cuando habíamos pasado la primera curva ya estábamos todos a machete, a la mierda la vuelta de reconocimiento.
Resumir la carrera es fácil, Guille necesitó un par de vueltas para acostumbrarse al pepino y conocer el circuito, asi que cuando por fin fue competitivo le llevábamos mucha ventaja, Luis se vino abajo a partir del minuto 6 y yo al final pude pasarle para acabar primero después de empotrarme un par de veces contra los neumáticos que conformaban el lateral de la pista.
Fue realmente divertido aunque con el calor que hacía salimos muy cansados, en cualquier caso es una experiencia que repetiremos seguro. Por cierto, Guille tiene el honor de tener que mandar el correo de la muerte.
Una vez discutida la carrera y lloriqueado un poco los perdedores, decidimos irnos a comer a Villaconejos. Un colega de Luis le dio referencias de un buen sitio para manducar y Guille ya estaba mirándonos con cara de corderito degollado, asi que ante el miedo de que nos empezara a ver como mollegitas comestibles subimos a las burras y nos fuimos hacía el pueblo.
Chuletón de kilo, entrante de Ibéricos, dos botellas de vino, café, cubatas y helado. Después de eso nos tumbamos a la bartola en un banco del pueblo viendo pasar a los lugareños mientras se nos iba el globo. El descojone fue general durante todo el día, y es que es muy complicado poder pasárselo mejor.
Una vez recuperados, les dimos de comer a las jacas e intentamos llegar a Toledo. La cosa es que acabamos en Aranjuez.
Si somos así de chulos y vamos donde nos lleva el viento. La cosa es que después de hacernos un par de fotos por allí llegó el momento de retornar a casa. ¿Por la autopista? ni locos, vamos por los pueblos.
La vuelta fue todavía más divertida si cabe, Guille tuvo el honor de pasar de los 1.000 km a la poderosa, yo me deleitaba con la comodidad de la YBR y Luis daba rienda suelta a los caballos de su CBF. Cada vez que pillábamos una curva se nos intuian las sonrisas dentro de los cascos y cuando llegamos a Rivas y paramos para despedirnos no se nos borraba la cara de idiotas por la gran jornada disfrutada.
Y esta es solo la primera amigos.
Aquí estan todas las fotos, a falta de que los hermanos perrancanos me manden las suyas.